¿Darías un diezmo a alguien o pagarías más?

    Hoy deseo hablaros de la historia del diezmo. Y hago la pregunta siguiente ¿Pagarías un 10% o mayores impuestos? Eso en la ficción si te dieran a elegir.

     

    ¿Que es el diezmo?

    El diezmo, grosso modo, era la cantidad en frutos que tenían que entregar al rey, o la iglesia en tiempos pretéritos. Tenéis toda la información en la Red y en Wikipedia. Equivalía a un 10% de las ganancias obtenidos. Era una forma de pagar impuestos

    El diezmo en el Nuevo Testamento

    Ya en tiempos de Babilonia existía y la Biblia, lo recoge también.

    El diezmo en el siglo XIX

    Se dice que en el siglo XIX, se suprimió su obligatoridad y por las guerras carlistas se volvió a pedir.
    El diezmo es el 10% de una cosa.
    Mis abuelos me decían que la Iglesia en los tiempos del régimen franquista los pedía. Con el tiempo, esta práctica se suprimió.
    Pero la gente, como ocurrió en Norteamérica que «beben de muchas fuentes», lo utilizaron y lo siguen utilizando.
    Mi cuestión hoy, es otra. ¿Porqué no utilizamos el diezmo nosotros?.

    Porque a nadie se le ocurrió desde nuestros abuelos, no ya darlo cuando se suprim¡ó la obligatoriedad moral, sino guardarlo para sí mismo.

    De ahí, puede que surja la palabra diezmado, como rendido en algo.

    La trampa de los impuestos

    Además después del diezmo, y eran auténticas primicias del rendimiento y desgaste físico, vinieron los impuestos en serie que en la actualidad son superiores, porque si sólo pagaramos un 10% de los impuestos obligatorios dispondríamos de más dinero para gastar o invertir.

    Ahorrar es invertir en mañana

    Si tú, joven que tienes o no un empleo, que digamos tienes veinticinco años, separas o ahorrar el diez por ciento de la paga de tus padres o del sueldo que te dan en la empresa. Cuando dobles la edad, ¿cuánto te puedes encontrar? Si vaís separando el diez por ciento y guardándolo, os podeís encontrar con un dinero que no contábais.
    Lo que pasa es que ha habido una corriente consumista y una mentalidad de muerte. («Si me muero joven, de que me ha servido ahorrar«)

     

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