La felicidad de las moscas optimistas -Relato-

    Este es un relato sobre la felicidad de las moscas optimistas.

    En un bonito paisaje tricolor vivían un manojo de moscas que al llegar al invierno, se guardaban en los poros de las paredes de cal, de esas paredes abombadas o con protuberancias.

    moscas optimistas

    Son felices las moscas

    Las moscas optimistas, las que levantan el vuelo y sobreviven a todo un  verano, puede que sean felices. ☺
    Ya no saldrán hasta bien entrada la primavera y el verano y al estilo de las moscas cojoneras se posan en nuestros bigotes, platos, orejas, ojos.

    Eso es el cariño que nos tienen, porque las moscas no tienen complejos, son exploradoras cuando se posan sobre nosotros, sobre nuestras comidas. Son maleducadas también porque no piden permiso, solo agitan sus alas y caen en picado en un plato o en la punta de tu nariz.

    Como la inocencia de un bebé o un niño pequeño, las moscas parece que no tienen edad, porque molestan sin prejuicios. No piensan, como sus hermanos los mosquitos, que hacen más daño con los picotazos.

    Es por ello, que si vas a un arrozal o a un delta es recomendable que te lleves pomadas y medicamentos. Consulta en tu farmacia. Luego puede que llegue una plaga moscosa o no.

    El invierno es paz para los humanos

    Tuvo que llegar el invierno, lleno de frío intenso para que las moscas no sintieran nuestro calor y se cobijaran entre paredes, se convirtieran en gusanos o algo así o en nebulosas como las telarañas.
    Para nosotros es una molestia en verano y además, aunque no está demostrado pueden originar infecciones. Sus hermanos los mosquitos si que son malitos y traviesos, te pegan unos picotazos. ¿Has notado cuando te pican en un dedo del pie? Ni arrascándote eres feliz.
    Por eso he llamado a este relato la felicidad de las moscas optimistas

    Las moscas optimistas molestan insconscientemente

    Hay otras moscas que por lo que sea no se han podido desplazar y permanecen el invierno con nosotros.
    Cuando podemos todo guisque las echa a la rue. ¡Qué penita!
    Hay una anécdota oriental en la que dos moscas caen a un tarro de cristal que tenía leche.
    Una le dice a la otra: aquí morimos.
    Pero una insistió. La otra no hizo nada y se murió. En cambio la primera empezó a removerse y la leche la convirtió en mantequilla y se salvó.
    ¡Qué felices son las moscas optimistas!

    Imagen: Oudba

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